Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de diciembre de 2012

El primer cuento de Hans Christian Andersen

El escritor Hans Christian Andersen.

Un investigador danés ha encontrado el primer cuento que el escritor Hans Christian Andersen escribió cuando era adolescente. Titulado The tallow candle, el relato narra la historia de una vela que tiene dificultades para encontrar su lugar en el mundo hasta que una caja de cerillas le muestra su valor al poder dar luz.

El director del archivo nacional danés, Mads Peter Christensen ha asegurado al periódico Politiken que fue el propio descubridor quien contactó con la institución para informar del hallazgo. La investigación demuestra que se trata de un escrito de su época de estudiante escolar. "Es un descubrimiento sensacional", ha dicho Ejnar Stig Askgaard, del museo municipal de Odense, uno de los mayores expertos en la obra de Hans Christian Andersen. "En parte porque se trata del primer cuento del autor y porque demuestra que estaba interesado en los cuentos desde su juventud, antes de que su fama comenzara".

La primera página del cuento de Hans Christian Andersen.
Las conclusiones de Askgaard han sido confirmados por otros dos expertos en Andersen: el investigador Bruno Svindborg de la Royal Library y el profesor Johan de Mylius del centro Andersen y la Universidad del sur de Dinamarca. Askgaard ha afirmado que "ha sido un reto haber podido trabajar con su primer cuento". "Ha sido una gran experiencia leerlo".  El manuscrito encontrado está escrito con tinta en páginas amarillas. La copia fue hecha por la familia de alguien llamado Madam Bunkeflod, to whom the piece was dedicated. The original manuscript has not been found. Madam Bunkeflod, viuda de un vicario, fue confidente de Andersen durante su infancia. La familia Bunkenflod envió el manuscrito a otros familiares cercanos al escritor, los Plum. Es en los archivos de esta familia donde se ha hecho el hallazgo.

"To Madam Bunkeflod from her devoted H.C. Andersen" (A Madam Bunkenflod, de su devoto H.C. Andersen), se puede leer en la primera parte de la dedicatoria. "To P Plum from his friend Bunkeflod" (A P Plum, de su amigo Bunkeflod), termina diciendo.

martes, 11 de diciembre de 2012

Aute o el futuro visto desde el pasado

Un autorretrato de Luis Eduardo Aute de su libro 'El niño y el Basilisco'.

Hubo un tiempo pasado —pero no tanto— en que a Luis Eduardo Aute le freían a este tipo de preguntas: “¿Y qué se siente más, pintor o músico?”. Ahora ya sobra la disyuntiva. Desde hace un tiempo —tampoco mucho—, este artista combina canciones con cuadros, dibujos con libros ilustrados en los que se mezclan poemas y aforismos con imágenes que no son lo que parecen y sus conciertos, como ahora, con la proyección de sus películas tal y como ocurrirá hoy y mañana en el Teatro Español de Madrid en el inicio de su nueva gira. Asunto resuelto.
También hubo un tiempo —este un poco más lejano— en que un niño se sentó a mirar el mar atentamente en el malecón de Manila. Corría el año 1945 y los estadounidenses comandados por McArthur habían bombardeado la ciudad entonces ocupada por los japoneses en plena guerra del Pacífico. Aquel niño no recuerda hoy las imágenes. Aunque sí los olores. “Nos refugiamos en el hospital, creyendo que no lo bombardearían, pero lo hicieron, a su estilo”, comenta hoy Aute (Manila, 1943), que nació allí y nunca más volvió desde que regresó a España ya con nueve años. Donde sí ha regresado muchas veces Aute es a La Habana. Y allí, su hija Laura le tomó otra foto en el malecón. “Entre las dos imágenes, la que tomó mi hija en La Habana y la que me hizo mi padre en Manila, vi claramente que había una historia”. Parecía un círculo perfectamente trazado por la vida. Anduvo buscando las claves esquivas que aquello encerraba. Primero se le apareció con esbozos de dibujos llamados a convertirse en película —con ayuda de su hijo Miguel— y después con nuevas canciones. El disco se titula El niño que miraba al mar y la película El niño y el basilisco. Pero lo que le ha salido también es un cuento ilustrado que ha publicado Demipage y que tiene algo deEl principito y de Alicia en el país de las maravillas.
El tema es sencillo. Para ser taurinos, como a él le gusta, lo dejaremos en esto: lidiar con el mal. “Mira que por más que me he empeñado en ser malo, no me sale, no hay manera”, asegura. Y es que el artista, como tal, tiene todo de Peter Pan: “No querer crecer, no someterse a lo que exige la realidad de la vida”.
En la lucha de ese niño con el basilisco, Aute cree que, al menos, ha logrado domesticarlo. “Me inquietan mucho los basiliscos, esos monstruos con cabeza de ave y cola de cocodrilo. Pero me gustaba la idea de establecer un pacto”. En cuanto a él, a este Aute ya maduro pero a su vez poco domesticado en lo que se refiere a seguir protestando, las dudas, las preguntas prevalecen entre él mismo y el niño que fue. Una estrofa de la canción El niño que miraba el mar lo resume: “Verse en el futuro desde todo su pasado”. Le gusta pensar que aquel chavalillo miraba al horizonte porque encontraría algo mejor a lo que dejaba atrás: “La foto la tomó mi padre uno de los primeros días que pudimos salir a la calle después del bombardeo. Imagino que el niño miraba al horizonte porque le gustaba más que la destrucción que quedaba en las ruinas de la ciudad. Nuestra casa quedó arrasada”.
De todas formas le gustaría hablar con él. “Comprobar si soy lo que a él le hubiese gustado o pensado que iba a ser”. Quizás lo haga obsesionado por esa búsqueda de la pureza a la que recurre una vez sí y otra también, lo mismo que les pasó a otros antes que a él: “Muchos poetas que admiro quisieron retornar en el último poema a ese estado: Machado, Pessoa, Whitman, Rilke...”. Eso es lo que ha tratado de indagar con este nuevo disco, con este libro, con estos dibujos y con esta película. Para que sobren las preguntas de antaño: esas que le atosigaban intentando imponerle prioridades cuando en realidad, más que canciones, dibujos, lo que le salen a Aute son historias que parecen cuentos. “No había caído…”.
FUENTE: El País - CULTURA