Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de diciembre de 2012

Canciones para reparar un tejado

Roi Basanta

“Nuestra aldea necesita muchas reparaciones. Hay que arreglar tejados y tapar muchos huecos”, reconoce Rosa Freire, presidenta de Aldeas Infantiles SOS Galicia. La ONG tiene 13 hogares en Redondela, lo que llaman la “aldea” desde hace cuatro décadas, dos casas de familia y cuatro centros de día que atienden a unos 180 niños y niñas de la comarca de Vigo. El 70% de su presupuesto procede de los bolsillos de sus asociados, unos 12.000. “Llevamos cuarenta años trabajando pero en este momento estamos perdiendo socios, porque para muchas personas incluso pagar esta cuota se vuelve imposible”.

En vista de las dificultades, Freire se puso manos a la obra. Y pensó en organizar un concierto, el primero en la historia de la entidad en la zona. Durante la primavera pasada, un día llamó a Iván Ferreiro. El músico vigués no lo dudó un instante. “No solo me dijo que sí, sino que propuso el lugar y la fecha”, explica. Consiguieron la cesión gratuita del Teatro del Centro Cultural de Novacaixagalicia en Vigo para el único día libre del artista en estas Navidades. Y, por fin, juntos acaban de anunciar que el recital se celebrará el próximo viernes, 21 de diciembre (21.30 horas).

“Llevo un año muy bueno porque estoy tocando mucho y mola, de vez en cuando, devolver algo de lo que te dan”, afirma Ferreiro. “Teniendo el teatro ya lo teníamos todo para montar un concierto en formato pequeño y barato”. Y pequeño, no lo será tanto. Además de Iván y de su hermano Amaro, en el escenario la cuadrilla de obras se completará con Nicolás Pastoriza, Eladio Santos y Roi Basanta, de The Blows, en representación de la escena viguesa. En avión, el único gasto que se detraerá de la recaudación íntegramente destinada a Aldeas Infantiles, llegarán a lo largo de la semana, Antonio López Noni, cantante de la banda granadina Lori Meyers, Rubén Pozo, quien fuera la otra mitad del dúo Pereza, y el dominicano Álex Ferreira. Si hubiese que pagarles a todos, tampoco saldría barato.

Además, la casa de Ferreiro, en Gondomar, será su centro de operaciones, local de ensayo, hotel y restaurante. “Tengo dos pianos, guitarras y amplificadores. ¡Nos reuniremos en el salón e iremos montando cenas! El jueves por la noche habremos decidido el repertorio entre todos porque buscamos divertirnos y hacer un concierto que valga muchos euros y, para eso, cuento con buenos socios”, dice. Y habrá otro regalo. Al comienzo del recital se proyectará el cortometraje de Icíar Bollaín 1, 2, 3… CASA, una mirada de la realizadora madrileña a la vida cotidiana en las aldeas rodado en El Escorial. De las 900 entradas disponibles entre 15 y 20 euros, ya se ha vendido casi la mitad del aforo. También se ha habilitado una fila 0 para canalizar donaciones (con el número de cuenta 2080-5000-61-3001948600) y un evento en Facebook, en el que se podrán seguir los detalles del concierto (Iván Ferreiro & amigos por Aldeas Infantiles SOS de Galicia).

No rendirse


Hace años, en una deprimida zona minera del norte de España, vi una larga hilera de edificios baratos y mezquinamente feos, renegridos por la humedad y aplastados bajo la tristeza de un cielo color plomo. En mitad de ese murallón sombrío había una ventana, solo una, igual de pequeña que las demás, pero llena de tiestos. Y el verdor de esas hojas iluminaba el mundo. Quién vivirá ahí, pensé con admiración. Quienquiera que fuese, no se había rendido.

¿Qué hace que, ante una misma circunstancia difícil (pobreza, enfermedad…), algunas personas sean capaces de salir adelante y otras no? Desde luego, lo primero que hace falta es tener suerte. Pero también hace falta no rendirse, y para ello la belleza es una ayuda. Cateura es un mísero pueblo de Paraguay enclavado junto a un inmenso basural. El profesor Favio Chavez estaba intentando enseñar música a los chavales para sacarlos de la calle, pero no tenían instrumentos. Revolviendo entre los montes de mugre, un día apareció un estuche vacío de violín y eso les dio la idea: se convirtieron en luthiers de los desperdicios. Por ejemplo, hacen violonchelos con latas de aceite y cucharas viejas como clavijas. Han creado toda una orquesta, la Orquesta de los Instrumentos Reciclados. Hay un vídeo increíble que cuenta todo esto http://www.youtube.com/watch?v=7IfmCMTjABk. También en España hay algo parecido; el cantautor Rafa Sánchez montó hace dos años el proyecto Fábrica de Canciones, para que personas sin hogar compusieran temas contando su propia historia. El disco, titulado Ni genios ni artistas e interpretado por Pedro Guerra y otros, acaba de salir a la venta. Como explica uno de los participantes en otro vídeo conmovedor (http://www.youtube.com/watch?v=ny7A-rOji5U), volver a “tener música en el corazón” le cambió la vida. Un pequeño brote verde de belleza para seguir andando.

FUENTE: El País - CULTURA

Artículo de Rosa Montero

Marina Heredia: “La industria del disco ha tenido al flamenco en un rincón”

Marina Heredia en el ensayo de 'A mi tiempo' para la la Bienal de Sevilla.

La cantaora granadina Marina Heredia ha presentado este lunes en Granada su reciente espectáculo, A mi tiempo, del que saldrá el próximo año un nuevo disco autofinanciado. La artista ha destacado la dificultad actual de los cantaores para publicar sus trabajos. “La industria del disco ha tenido al flamenco en un rincón”.

Heredia dará este sábado un concierto en el Auditorio Manuel de Falla de Granada para presentar su proyecto, con el que ha hecho una revisión del flamenco en diferentes épocas para "actualizar" cantes y cantaores y reivindicar el tiempo personal. En su espectáculo, que se presentó en la Bienal de Flamenco de Sevilla, contará con la colaboración especial de la Comparsa de los Gitanos del Puerto de Cádiz y la de su padre, Jaime Heredia El parrón.

lunes, 17 de diciembre de 2012

La Sinfónica cierra con tres conciertos una semana maratoniana


La Orquesta Sinfónica de Galicia, dirigida por Víctor Pablo Pérez, ha celebrado tres conciertos –el jueves en Vigo y viernes y sábado en A Coruña-, en los que tras acompañar a Ainhoa Arteta en los siempre exigentes Cuatro últimos lieder de Richard Strauss, se enfrentaba a la monumental Sinfonía nº 9 de Anton Bruckner. Ha culminado así una de las semanas de trabajo más duras de sus más de veinte años de historia, con ensayos desde el lunes hasta el jueves por la mañana y tres conciertos consecutivos de jueves a sábado.

En el del sábado, Arteta puso cierta emotividad y grandes dosis de entrega a un ciclo que no parece corresponder bien a su voz, algo falta de peso en el registro más bajo de esta partitura y sometida a un excesivo esfuerzo que bien puede ser la causa de un vibrato demasiado amplio y alguna vacilación ocasional en la afinación. En cualquier caso, su gran capacidad de expresión y su presencia escénica suplieron cualquier problema vocal, obteniendo una merecida ovación del público. Víctor Pablo Pérez y la OSG hicieron un más que correcto acompañamiento.

Si el programa del concierto dirigido el día 3 por James Conlon parecía diseñado para someter a una dura prueba la calidad de la orquesta, el de esta última ha llevado al límite la resistencia física y emocional de sus componentes. El rendimiento de una orquesta se debe medir desde el punto de vista artístico y un exceso de horas de ensayo o de conciertos puede comprometerlo gravemente.

En la Sinfonía nº 9 de Bruckner, la Sinfónica acusó el esfuerzo de toda la semana, lo que sin duda explica ciertas imprecisiones habidas. Desde el punto de vista formal, ha sido una versión correcta, eliminando cierto excesos de anteriores interpretaciones de Bruckner, algo más equilibrada en dinámica y sin ciertas exageraciones expresivas, que antes nunca faltaban en la sucesión de clímax y pausa de cualquiera de sus sinfonías.

Hubo grandes solos de trompa, oboe y violín y la sección de trompas estuvo a su enorme y acostumbrada altura. Solo faltó el largo aliento y la tensión mantenida necesarios para hacer un Bruckner de gran altura. El Palacio de la Ópera, con una notable presencia de público, se llenó de sonido durante más de dos horas. La emoción, causa primera y consecuencia final de la música, habrá de esperar su turno.

domingo, 16 de diciembre de 2012

LEGO: Piezas preciosas

Ambiente de trabajo en la sede de LEGO en Billund (Dinamarca).

Aterrizan en Billund aviones menudos de morro rojo que parecen payasos, y las edificaciones pintadas de azul al borde de la pista remiten ya, de entrada, a las de LEGO, la empresa en la que trabajan 4.000 personas, de 6.000 que habitan en este lugar de Dinamarca. Un pueblo a una marca pegado: en un minuto se fabrican aquí 42.000 piezas para juguetes de construcción que viajan a 130 países donde son acogidos con entusiasmo. Hasta el cartel de entrada en la carretera remite a viviendas acoplables, la base del sistema LEGO. Una fotógrafa, un fan adolescente, una periodista, cada uno con un interés particular (fotografiar, admirar, ver), pisamos intrigados esta tierra madre del juguete educativo. Una historia de éxito que nació aquí en 1932 de la mano de Ole Kirk Kristiansen, carpintero detallista que hacía muebles y techumbres y por incendios varios hubo de aplicar un plan B a su vida.
Leg godt (juega bien, con calidad) es el significado de las letras mayúsculas de la marca que celebra su 80º aniversario; se vende a lo grande (ocho sets por segundo) y tiene un club de fans de cuatro millones de seguidores inscritos. Fue uno de sus hijos, Godtfred, el que tomó la decisión en 1958 que representaría el cambio de concepto: de la madera al plástico, de la pieza suelta a la encajable, del juguete terminado al personal, inventado por uno mismo; del juguete sin más al “jugar y aprender” que define su filosofía. Bien educativo el invento. ¿Saben cuántas combinaciones son posibles con solo seis bricks(ladrillos) LEGO de ocho puntos de anclaje? “915 millones”, desvela Jan Christensen, director de comunicación. Al adolescente fan se le iluminan los ojos considerablemente.
Todo parece organizado y limpio aquí en Billund. Por una calle vacía cruza un camión de colores chillones, amarillo y rojo. Pone LEGO en grande y la imagen remite a escena de serie inquietante a lo Twin Peaks (que me perdonen). Por las ventanas del coche se ven casas modernas y otras años treinta, gasolineras, supermercados, gente en bicicleta o haciendo footing por senderos jalonados de árboles y pastos… Esto podría ser un LEGO City cualquiera; nosotros mismos, cual minifiguras de la marca (la familia más extensa del mundo, 4.000 millones de ellas fabricadas desde que nacieron a mitad de los setenta) en un panel de construcción… Reina el silencio en el lugar, salvo en el hotel y el parque de atracciones Legoland, abierto desde 1968, que ya nada tienen que ver con LEGO mismo, salvo por un puñado de acciones. Todos los parques (cuatro) fueron vendidos al grupo Merlin Entertainments en 2005, tras más de un lustro de pérdidas (solo en 2004, más de 250 millones de euros). Fue un punto y final y un inicio. “Nos desviamos de nuestros orígenes. Vivíamos con orejeras, confiados en ser los mejores del sector, sin inmutarnos, hasta que el mercado demostró que no era así. Dejaron de comprarnos. Solo la interacción con los fans nos salvó”, dice Poul Schou, vicepresidente, 34 años en la casa.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Música en sus múltiples variantes


Marioneta sinfónica. Stravinski ha generado numerosos conciertos didácticos. Sus composiciones El pájaro de fuego, La consagración de la primavera o Historia de un soldado se interpretan en todo el mundo, también para el público infantil. Ahora le llega el turno a Petrushka,la historia de una pequeña marioneta que se enamora de una bailarina que no le corresponde. La Orquesta Sinfónica de Madrid interpreta la pieza bajo la batuta de Titus Engel.
Teatro Real. Pl. Isabel II, s/n. Sábado y domingo, 12.00.

Villancicos de ultramar. El coro escolar Maximiliano Kolbe es una formación intergeneracional integrada por alumnos, profesores, familias y personal del centro homónimo. Ochenta personas que ofrecen el concierto Entre dos orillas, bajo la batuta del ecuatoriano José María Álvarez, que ha seleccionado canciones hispanoamericanas.
Casa de América. Marqués del Duero, 2. Sábado, 12.30.

Siglos de música. El ciclo Música en familia de la Fundación Juan March aúna la interpretación con la explicación oral o la contextualización mediante proyección de imágenes. Este sábado, la sesión Cuadros que suenan: de la vihuela a la guitarra eléctrica propone un recorrido a través de la música de los últimos cinco siglos. Las piezas se acompañan con cuadros de cada época que reflejan el contexto en el que se crearon. Los comentarios, a cargo del pedagogo musical Pepe Rey, complementan las interpretaciones de Gerardo Arriaga, que tocará vihuela, guitarra barroca, clásica y eléctrica.
Castelló, 77. Sábado, 12.00.

Rocas espaciales. Identificar un meteorito y aprender a extraer la información que contiene es el objetivo básico de un taller para familias en el que los asistentes tendrán a su disposición varios ejemplares de estas rocas espaciales para tocarlas y reconocerlas. Un expertocazameteoritos hablará también de los últimos caídos en nuestro país y dará pistas para reconocer uno falso.
CosmoCaixa. Pintor Velázquez, s/n. Alcobendas. Sábado y domingo, 11.00 y 16.00.

La noche vuelve a ser sintética


Ambiente en la sesión Phantom.
“Claro que la música electrónica va a más en Madrid. Tampoco era tan difícil: partíamos de cero”. La opinión de Tomás Fernando Flores, director de Radio 3 y valedor de los sonidos sintéticos desde el micrófono del programa Siglo XXI,resume bastante bien el estado de ánimo actual de la escena madrileña. La larga travesía del desierto está acabando y es posible que las cosas mejoren. Desde que, a finales de los noventa, el tecno fuera la fuerza motriz de la noche de la ciudad en la época de Óscar Mulero, la más rutilante estrella que han dado las cabinas del foro, la música hecha con máquinas había sido relegada a un segundo lugar. Pero algo está cambiando.

“Si por escena electrónica entendemos cosas grandes y comerciales, evidentemente, sí. Pero si nos referimos a algo con un sentido más underground, está casi como siempre: pequeñas fiestas para un público pequeño. Quizá no tanto como antes (hay brotes verdes ciertamente interesantes), pero residual comparado con otras escenas”, completa el diagnóstico Isaac Marcet, fundador de la web musical playgroundmag.net.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Beyoncé, refrescante y con burbujas

Una de las primeras imágenes publicitarias de Beyoncé con Pepsi.

Beyoncé pone cara a Pepsi. La cantante, galardonada 16 veces con el Grammy, acaba de anunciar un chispeante contrato de 38,4 millones de euros con la popular marca de refrescos de cola, que el dueto vende como una nueva forma de colaboración para abrir nuevos caminos en el mundo de la música y acercar la experiencia digital a millones de fans que la estrella tiene por todo el planeta. Con este acuerdo, la cantante sigue los pasos de Michael Jackson, cuya larga relación laboral y publicitaria con la marca de refrescos estuvo llena de altibajos durante los años que duró.

Es de sobra conocido que la multinacional PepsiCo busca vías para reforzar su presencia en el mercado mundial de los refrescos y aperitivos, frente a potentes rivales como CocaCola y Kraft. La nueva asociación con Beyoncé es, por tanto, una vía adicional para llegar al público joven. Para ello, por ejemplo, se lanzará una lata exclusiva con la efigie de la popular cantante, algo que anteriormente solo había logrado Michael Jackson.

Muere Ravi Shankar, el maestro del sitar


El maestro indio del sitar Ravi Shankar, influencia de muchos artistas occidentales como The Beatles y los Rolling Stones, ha muerto a los 92 años, ha informado una fuente oficial. Shankar, padre de la cantante de jazz Norah Jones, ha fallecido en un hospital de San Diego (EE UU) en el que había ingresado para someterse a una operación, según la cadena de televisión india CNN-IBN.
Shankar padecía desde el último año problemas respiratorios y cardíacos, una condición que le llevó a someterse hace una semana a una intervención quirúrgica para reemplazar una válvula cardíaca.
"Aunque la operación fue exitosa, la recuperación resultó demasiado difícil para el músico de 92 años", han informado en un comunicado conjunto la fundación que lleva su nombre y su sello discográfico East Meets West Music. El artista tenía su domicilio en el sur de California aunque mantenía también residencias en la India.

martes, 11 de diciembre de 2012

El final de ‘La reina de la banda’

Jenni Rivera en una actuación en 2010

Lupillo Rivera, también conocido como El toro del corrido, contó una vez que su familia se había criado "en un barrio hardcore", un barrio duro de Long Beach, una ciudad de California a donde emigraron sus padres desde México.
Allí nació en 1969 su hermana Jenni Dolores Rivera Saavedra, que al cabo de un tiempo irrumpió en el mundo de la música de banda mexicana, coto cerrado de hombres duros, se ganó el alias de La reina de la banda y conquistó el mercado hispano de Estados Unidos y el mercado mexicano a través de la música y de la televisión.
El mundo de Jenni Rivera fue, como el de muchos hijos de emigrantes mexicanos de su generación, un híbrido estadounidense-mexicano, una mezcla de español e inglés, del business y de La raza. Un cóctel que quedó sintetizado en un tuit que entró en su cuenta un día antes de su muerte en un accidente de avioneta. "Congrats diva im so happy por todos tus logros". El mensaje bilingüe lo firmaba @MichoacanaFina. El día anterior La reina de la banda había cantado en el Arena de Monterrey, la capital del árido Estado de Nuevo León.
México era la matriz cultural de Jenni Rivera. Estados Unidos era su escuela empresarial. Aparte de haber vendido unos 15 millones de álbumes por todo el mundo, ella era una de las estrellas televisivas de la NBC Universal, donde hizo un reality show de éxito llamado I love Jennique se emitió por el canal por cable Mun2, orientado a público hispano.
También tuvo un programa de radio, una línea de ropa y una línea de cosméticos dirigidos a los hispanos. Ahora estaba preparando para la cadena ABC una comedia en la que iba a representar a una hispana soltera que lucha para sacar adelante a sus hijos.
Jenni Rivera tenía un historial personal que le hubiese permitido interpretar con naturalidad ese papel de mujer sufridora. Tuvo cinco hijos, pero sus relaciones sentimentales fueron abruptas. En especial la que tuvo con José Trinidad Marín, que fue arrestado en el año 2006 por abusar de sus hijas y de una hermana de Rivera.
A raíz del trauma que le provocó Trinidad, la cantante fundó una entidad de ayuda a mujeres matratadas, la Rivera Love Fundation. Otro de sus maridos, Juan López, acabó arrestado y encarcelado por tráfico de drogas en 2007, aunque ella se había divorciado de él en 2003.
Sus tormentos matrimoniales continuaron hasta el día de su muerte. El sábado, en Monterrey, La reina de la banda le contó a la prensa que estaba tratando de salir adelante, porque a ella le pasaban "cosas feas, como a cualquier mujer", porque ella, Jenni Rivera, era "una mujer como cualquier otra". En estos momentos se estaba separando de su último marido, el jugador de béisbol Esteban Loaiza, nacido en Tijuana, la histórica ciudad puente entre México y Estados Unidos.
La vida de Jenni Rivera tuvo un guión telenovelesco en el que tampoco faltaron las balas. En 2006 su hermano Lupillo iba en su camioneta por México y lo tirotearon: siete balas, salió ileso. El episodio final de la chica criada en el barrio hardcore de Long Beach ha sido su muerte en Nuevo León a bordo de una avioneta cuyos trozos quedaron esparcidos en un radio de 300 metros. En su página de Facebook sus admiradores ya escriben palabras de duelo en las dos lenguas de La reina de la banda.
"Una gran señora".
"Nadie la reemplazará".
"¡Te amamos!".
"I still can't believe you're gone".
FUENTE: El País - CULTURA

Antònia Font se salen por la tangente


Puede que fuese uno de los conciertos que mejor expresase el sentido del Primavera Club. Cierto es que el Arteria Paral·lel no es exactamente el perfil de sala de conciertos que inspira el certamen, pero no es menos cierto que las circunstancias vividas por el festival con el cierre temporal de la sala central, Apolo, le ha obligado a adecuarse de la mejor manera posible a las circunstancias y, desde luego, el Arteria se asemeja más a una sala que no el inhóspito y frío Sant Jordi Club. Pues allí, en el Arteria, junto a Sidecar y Monasterio epicentros naturales de un festival de salas, actuó Antònia Font en el concierto que a la postre suponía formalmente la apuesta más arriesgada de los tres días de programación. El riesgo, algo consustancial, al menos en lo teórico, a un festival que vive de plantear alternativas a la complacencia.
Antònia Font habían preestrenado Vostè és aquí en Vic, cuando el disco no se conocía y el lenguaje del directo apropiado a esta colección de 40 canciones apenas se había expresado. Porque en el fondo no es tan rompedor componer 40 canciones breves tal que suspiros, como escenificarlas una tras otra como si en realidad durasen lo que en pop acostumbra ser lo habitual. Se cambian los tiempos y la dinámica, el público se ve obligado a reaccionar 40 veces —¿aplaudimos?, ¿aplaudimos cada tres temas?, ¿esta canción, Aram, ya ha acabado y toca aplaudir o este breve silencio es un simple recurso para resaltarla?— y además ha de reaccionar ante una profusión de estímulos estilísticos —rock, baladas, sonidos añejos de ciencia ficción barata,reggae, medios tiempos, rumba, pop ochentero— que se amontonan uno tras otro sin que la propia cadencia del concierto conceda espacio a la digestión. El espectador es así víctima de una tormenta de arena en la que el impacto de un grano no tiene relevancia pues ya el siguiente y el siguiente y el siguiente alcanzan la piel. De repente, mientras el concierto avanza, aumenta la sensación de que en el fondo no importan tanto las canciones como su acción conjunta. La tormenta por encima del grano.
Ese es uno de los grandes riesgos del concierto planteado por el grupo mallorquín, lograr que un puzzle de 40 piezas no sea entendido como un todo fragmentado sino como un mapa musical homogéneo, un recorrido en metro atendiendo a la propuesta de la portada del disco, en el que se disfruta con el simple hecho de viajar. No importa tanto dónde se vaya como el hecho de moverse por esa colección de rúbricas que sustituyen a relatos completos. Síntesis versus desarrollo. Y eso cuesta, o al menos así se puede desprender de la reacción del público, que pasó en el Arteria de la alegría a la frialdad, de la tibieza al calor, de la apenas disimulada indiferencia a la entrega rubricada tras el final de la última pieza. Antònia Font propone un aprendizaje sin pautas, una lección en la que cada alumno escoge su forma de tomar, o no, unos apuntes que por otra parte nadie da.
Por fortuna, la materia viva del concierto, las canciones, son ciento por ciento Antònia Font. La pluralidad de melodías, arreglos, tiempos e historias son genuinamente suyas, así como ese dominio de la melancolía mezclada con la broma, el homenaje a sus querencias —la verbena, el surrealismo, los juegos de palabras— y ese añadido que muestra la fortaleza de una voluntad ajena a cualquier consideración externa que representa la inclusión, justo ahora, cuando nadie se acuerda de esta forma rancia de celebración nacionalista, de una versión en castellano de un tema de Tots Sants, Leyenda negra, que cuestiona el V Centenario.
Así las cosas, Antònia Font ofreció el concierto más arriesgado en un festival cuyo propio sentido, las salas de conciertos, parece que hoy en día también está en riesgo. Si resulta que vivimos en un país en el que la Administración mete la pata, el caso Madrid Arena, y acto seguido presiona de manera incomprensible para que los demás cumplan una ley que ya cumplían velando con alocado celo para que no sean tan lastimosamente incapaces como ella misma, entenderemos que el surrealismo es la mejor arma para referir algo inexplicable. En un mundo disparatado salirse por la tangente puede resultar cartesiano. Y la tangente es el hábitat natural de Antònia Font.